Camino por la noche. Ojos abiertos. Corazón anhelante. Dentro de poco nos encontraremos. Todos los jueves, a las once, tenemos una cita. El pequeño apartamento donde trabajaba tu padre es el lugar donde nos reunimos. Algunos días sólo hablamos. Otros días no tenemos tiempo de tan ansiosos que estamos por besarnos, por tocarnos. Hoy es jueves y voy a tu encuentro. Toda la semana sin saber de ti, con miedo a no encontrarte junto a la farola de siempre. Pero allí estás, esperando bajo la incierta luz amarillenta. Hay más gente por la calle pero nadie nos mira. Nos sonreimos. Me besas y me das la mano. Me guías hacia el portal. Abres, subimos. Una botella de vino nos espera, brindamos por nosotros, por todo, por ti, por mí. La boca se me seca y bebo de tus besos. Nunca me has dicho que me quieres y sin embargo siempre lo he sabido.
Son las 4 de la mañana. Duermes. Me levanto y me visto. Te abandono hasta el próximo jueves. Durante seis días no pensaré en ti. Y el próximo miércoles me costará conciliar el sueño sabiendo que en 24 horas volveré a verte. Buenas noches, mi niño. Dulces sueños.
2 comentarios:
Aunque no comente, que conste que lo leo a menudo y me encantan las historias. Y, si alguien se quiere animar a este jueguecito que nos estamos pasando, Manías, que se apunte. Me encantaría leerlo porque escribís muy bien.
Mmmmm :) Me ha gustado un montón. Me dan ganas de hacerle un par de preguntas a Carlota, aunke no se, me gusta no saberlo todo y la sensación ke me ha dejado.
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