Bien, ha llegado el Momento. Jugué a la lotería y me ha tocado. Ahora tengo que intentar aprovechar cada instante porque no sé cuándo voy a morir. Vivo con ese miedo, ¡todavía no estoy preparada! Ahora entiendo por qué no te dejan jugar a la lotería hasta haber cumplido los 45. Por lo que sé, cuánto más mayor eres, más tardas en morir una vez que te toca. También el premio suele ser mayor porque en teoría tienes más dinero para jugar y así puedes disfrutar más y mejor de tus últimos días en este mundo. Pero yo he jugado a los 30. Quería comprar una casa y dar la vuelta al mundo. Con mi sueldo de becaria no me llega para pagar el alquiler y salir de viaje un fin de semana. Ha sido un poco suicida, pero estaba desesperada.
Ahora estoy con mis maletas en el aeropuerto y no sé si podré regresar para estrenar mi nueva casa. He encontrado la bala de la ruleta rusa y ahora ya no hay marcha atrás. Intentaré disfrutar del tiempo que me queda, que no sé cuánto es. Voy a empezar mi viaje por Oriente, ya que siempre me atrajo esa tierra, esas culturas tan sabias y exóticas, tan diferentes de mi vida en el pueblo.
Estoy nerviosa. Será la primera vez que monte en un avión y estoy sola. A mi edad todo el mundo está trabajando y no tenemos vacaciones, porque se supone que una vez que te toca la lotería vives a cuerpo de rey hasta que llega el Momento. Tal vez, si mis padres no hubieran jugado hace tres años, ahora me podrían acompañar. Pero no conozco a nadie a quien le haya tocado hace poco.
Ayer cené con todos mis amigos. ¡Qué rara una cena de despedida a nuestra edad! Recordamos viejos tiempos, todo lo que hacíamos en el colegio, en los recreos, en las vacaciones con nuestros abuelos... sus primeras y últimas vacaciones. Pero claro, yo no tengo nietos a quien poder llevar conmigo. Ni siquiera tengo hijos. Aunque mejor, a los abuelos les dan más tiempo que el que voy a tener yo, y para un niño sería un problema encontrarse solo en un país extranjero.
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Me llaman a embarcar. He pedido ventanilla, quiero ver el paisaje, no me quiero perder ni un detalle. Menos los que viajan por negocios el resto son parejas mayores, pero también hay dos mujeres solas y un hombre solitario por allí. ¿Serán viudos o estarán solteros? Normalmente las parejas juegan juntos a la lotería para poder pasar sus últimos días juntos. Y todo el mundo está alegre, menos yo. ¿Cómo pude tener tan poca cabeza? Bueno, será mejor que no me lo plantee y disfrute del viaje. Con un poco de suerte (¿en verdad quiero más "suerte"?) podré volver a casa, a mi casa, y disfrutar de ella durante una buena temporada.
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