¡Tantas mujeres y tan distintas!
A veces la solución a los problemas es verlos como si no fueran problemas...
25.11.14
Amigas (Jara)
Me ha parecido oír que alguien intenta abrir la puerta. Sólo puede ser Ella. Un segundo más tarde, en vez de escuchar su voz llamándome y saludándome escucho sollozos e hipidos. Me acerco a verla. Su cara está roja, mezcla del frío de la calle y de su llanto. Aunque estoy alegre por verla de nuevo, un sentimiento de empatía me invade y me entristezco. No me sale ningún sonido y ella apenas me ha rozado. La sigo hasta su cuarto, donde siempre deja el abrigo y el bolso. Esta vez, con el abrigo todavía puesto, se ha tumbado en la cama, aún llorando. Muy bajito. Cuánto me gustaría saber qué le pasa. Me tumbo a su lado y me acurruco junto a ella. Siento que necesita compañía. Ella me da un beso y me acaricia la cabeza y, ya un poco más calmada, empieza a hablar, a desahogarse. Otra vez mal de amores.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario