Hoy tu saludo sonó a despedida.
Tus manos dejaron de ser fuertes, no supieron sujetarme; no abarcaron mi espalda como otras veces; no acariciaron mi frente como otros días; no cerraron mis ojos como otras noches.
Manos que me daban seguridad, que me gustaba acariciar, que miraba, olía, palpaba, besaba, sentía, agarraba, recorría. Manos con dedos que dibujaban mi cuerpo, mi sonrisa, mi día a día.
Tus manos se han ido, contigo, con mi futuro. Y me quedo sola, tonta, mirando a la nada, mirándolo todo; sin tus manos, sin fuerzas, sintiendo cómo me diluyo en lágrimas de incomprensión. Y tus manos no están para secarme las mejillas.
No están. Se han ido. Y las echo de menos. Te echo de menos.
3 comentarios:
¿ y quien es el ? ¿ en que lugar se enamoró de ti ? ¿ a que dedica el tiempo libre ?
Violeta es escueta. Debería contar mas: nos deja con las ganas!!
Saludos
Violeta es escueta, cuenta poco, pero está demasiado triste para contar más.
Tus historias me hacen pensar...y me gustan...Me recuerdan a alguien...
un saludo...
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